Corbata o termómetro
Vuelve el verano y vuelve la noticia recurrente de la corbata y el aire acondicionado. Todos caemos en lo mismo y los ministros utilizan el recurso para dar que hablar y tapar otros asuntos. Vaya, si estoy hablando de eso… Y ahí quiero llegar…
Imaginen una recepción de la delegación de un país en la Expo. Vienen los representantes del otro país. Elegantes y bien puestos. Se asan de calor. Los recibe, por ejemplo, Marcelino Iglesias. ¿Qué creen que piensa cada uno íntimamente? Apuesto lo que quieran a que todos preferirían estar comiendo en su casa en vez de estar en un comedor de lujo degustando lo último de la nueva cocina. La gente lleva corbata y no quiere llevarla. La gente come en sitios caros y no quiere estar ahí. La gente come con gente con la que no le apetece estar. Así está montado nuestro mundo, todos hacen cosas que, en el fondo, no quieren hacer. Son pocos los valientes que hacen lo que les da la gana.


