¿Vendrán a ver los “edificios singulares”?
Dice Heraldo de Aragón en un artículo sumamente interesante que a la escultura de la Expo “El Alma del Ebro” le salen hermanos gemelos por todas partes. El artista Jaume Plensa dice que no, que cada obra suya es diferente y única. Bien. No hay mucho que decir. Vean las imágenes, si quieren. En el mundo del arte abundan los estafadores y en el de la política los ignorantes. Mala combinación. Esta noticia se quedará en anécdota y en polémica de un calado relativo. Sin embargo, nos lleva a una reflexión que hay que empezar a hacerse en voz alta. Nadie va a venir a Zaragoza a ver los edificios de la Expo. Creo que no nos hemos dado cuenta: la gente viaja a Bilbao para ver el Guhenheim. Nadie viene a Zaragoza para ver la torre del Agua, que se ha quedado chatorra con cuatro plantas de menos. Nadie viene a Zaragoza a ver el puente de Zaha Hadid que nos salió, por cierto, la torta un pan. Quizá alguien venga a ver el Pabellón de España de Mangado, pero serán los aficionados a la arquitectura. ¿Debimos gastarnos más dinero en hacer algo más grande? ¿Debimos ahorrar más? En fin. Que apechuguen La CAI e Ibercaja.
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